Saturday, February 24, 2007

Meditación: ¿Por qué esta gente busca una señal?

El suspiro de Cristo

Evangelio:
Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”. Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Meditación:
Es significativo el suspiro de Cristo ante los fariseos que le pedían una señal milagrosa para ponerlo a prueba. Este “suspiro” parece ser un signo de compasión y, al mismo tiempo, una oración por ellos.

Es probable que el cristiano pida muchas pruebas para creer en Dios, que pida señales como los fariseos para aceptar a Dios, que ponga condiciones a su Palabra o a sus Mandamientos.

Con frecuencia le decimos al Señor: “Si no veo, no creo”. Pero ahora pensemos en la Virgen María que ante el anuncio del Angel no pidió ninguna prueba, sólo preguntó cómo podía cumplir mejor el deseo de Dios.

Es normal que a veces no comprendamos los designios del Señor, y bien podemos decirle: “Señor, no te entiendo, ayúdame a comprender”. Podemos manifestarle nuestra escasa capacidad para entender, pero al mismo tiempo hemos de asumir la actitud de confianza sabiendo que Él puede saciar nuestras más grandes dudas, más allá de toda incertidumbre.

El evangelio nos habla también de que Jesús se fue a la otra orilla. Pasar “a la otra orilla”, significa para nosotros aprender la gran lección que el Señor nos quiere dar, esto es que dejemos nuestro estilo pobre y mediocre de vivir el cristianismo para ir más allá, por el camino de la fe.

Reflexión Apostólica:
Hemos de lanzarnos con confianza en Dios a realizar grandes obras por Él.

Propósito:
Poner en práctica hoy el lema: “Jesucristo, creo en ti; Jesucristo, confío en ti”

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