Saturday, February 24, 2007

Meditación: Lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro

Congruencia entre mi pensar y mi actuar.

Evangelio:
Marcos 7 14-23
En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”.

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: “Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?” Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: “Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.

Meditación:
¡Qué directo eres, Jesús, para decir las cosas a toda la gente que quiera oírte y entenderte! Tus discípulos buscan comprender mejor todas tus propuestas y es por ello que te piden, una mayor explicación; se las das, Señor, exponiendo tu pensamiento con sencillez, apelando al sentido común, sin complicar razonamientos, diciendo las cosas como son. Y así, me haces percatarme que yo fácilmente busco culpables para justificar tanto mi conducta como el modo de proceder en las relaciones con el prójimo y condiciono a agentes externos, la salud de mi alma.

Hoy aprendo que he de tomar tu Palabra como la dices, Señor, sin intentar disfrazarla. Veo en ella, con claridad, que el comportamiento sano, la rectitud de conducta, la disposición al bien, la postura en la verdad, no son “añadidos” a la personalidad, sino actitudes constantes que implicaron, un día, la decisión de alinearse a lo que Jesús pedía. Con la acción del Espíritu Santo y el esfuerzo del propio trabajo, se va dando forma a la purificación interior que el Señor pide y nos señala hoy.

Gracias porque en tu Evangelio hoy, Jesús, me haces ver el error y me llevas también, a ubicar la responsabilidad de mis actos, en donde realmente está: en el propio corazón.

Reflexión Apostólica:
Como los discípulos hicieron en el Evangelio que hoy leemos, los apóstoles hemos de tratar de entender, con mayor profundidad aquello que Jesús propone. El Señor es quien nos requiere, para que entendamos, aprendamos o reafirmemos nuestra vocación cristiana y la podamos vivir con pureza, sin desvirtuarla.

Propósito:
Revisar, en un buen examen, si hubo hoy congruencia entre mi pensar y mi actuar.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home