Sunday, June 17, 2007

Meditación: Santa María Reina de la paz

Se necesita mucha hambre de felicidad auténtica para buscar a Dios y por ello los esforzados llegan plenamente a ser felices.

Evangelio:
Mc 11, 27-33
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntaron: -"¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?". Jesús les respondió: -"Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con que autoridad hago esto: el bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme". Se pusieron a deliberar: -"Si decimos que es de Dios, dirá: ´¿Y por qué no le habéis creído? Pero como digamos que es de los hombres...´" (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta). Y respondieron a Jesús: -"No sabemos". Jesús les replicó: -"Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto".

Meditación:
¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? A todo le buscamos explicación y nunca terminan nuestras preguntas. Es fácil la aceptación por todos, independientemente de su filosofía, del principio presente en los hombres, de la búsqueda de la verdad . Y creo que teológicamente lo podríamos afirmar sin equivocarnos: los hombres estamos todos abiertos a la Verdad y "nuestro corazón andará inquieto hasta que descanse en Dios", que es la Verdad, y por eso no nos cansamos de preguntar incluso sobre Dios y a Dios mismo. ¡Queremos la Verdad! ¡Necesitamos la Verdad porque queremos ser felices!

Todas esas preguntas no tienen nada de malo si nos llevan a buscar a Dios: ¡todo lo contrario!, aunque muchas veces, podríamos decir con Séneca en su carta a su sobrino Lucilio quien se cuestionaba, como nosotros en algún momento, sobre la existencia de Dios: "Dios está cerca de ti, está contigo; es más, está dentro de ti...".

Pero qué pensar de aquellos que, como los fariseos, no sólo no buscan a Dios sino que ¡se enfrentan a Dios!: "¿con qué autoridad haces esto?". Es decir: "¿quién te crees? ¡Qué fácil es que cuando no entendemos el por qué de algo que nos duele o que no nos gusta, o simplemente que no entendemos... nos enfrentamos a Dios, le pidamos cuentas o simplemente demos media vuelta a la página y queramos olvidarnos de Dios.

Se necesita mucha hambre de felicidad auténtica para buscar a Dios y por ello los esforzados llegan plenamente a ser felices. Si lo buscas, es que ya lo tienes" y "quien a Dios tiene, nada le falta. A Dios hay que buscarlo dentro, como decía Santo Agustín: "Yo te buscaba fuera y tú estabas dentro". ¡Gracias, Señor, por el don de la felicidad que eres Tú mismo!

Propósito:
Todos tenemos hambre de Dios y todos necesitamos de Dios. Por ello, hoy ayudaré a saciar esa hambre de Dios a mi cónyuge y a mis hijos. Ojalá algún día puedan decir: "Daré gracias al que me enseño".

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

En Juan 14:6 Jesús dijo, "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.

6:00 AM  

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