Friday, June 01, 2007

Meditación: Recibirán cien veces más en esta vida, junto con persecuciones; y en el otro mundo, la vida eterna

Evangelio:
Mc 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”.

Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros”

Meditación:
Los que por amor a Cristo dejan la propia familia, entran plenamente a formar parte de la familia espiritual de Cristo. No les faltarán persecución y ataques pero encuentran siempre el premio que el Señor da a su desprendimiento.
Pedro sabía que había dejado todo por seguirte, y yo sé, Señor, que de muy poco me he desprendido por Ti. Pienso en todos aquellos que por vocación al sacerdocio, o a la vida religiosa, dejan atrás sus amores humanos, las personas queridas, las más allegadas, y, por amor a Ti y al Evangelio, se suben a tu barca con la decisión y la confianza de “remar mar adentro” contigo.

¿A qué me estás pidiendo renunciar, por amor a Ti, Jesucristo? Hoy me lleva tu Evangelio a contemplar seriamente cuál es la medida de mi egoísmo y a encontrar todos esos apegos que son un lastre que me impide caminar hacia la vida eterna, hacia tu recompensa.

Reflexión Apostólica:
Poner en primer lugar el amor a Cristo y a su Evangelio, propicia la apertura a la generosidad y al desprendimiento.

Propósito:
Por amor a Dios “desprenderme” de mi rutina y visitar a un enfermo.

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