Friday, June 01, 2007

Meditación: Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado

Evangelio:
Mc 10, 32-45
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. El se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: “Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará”.

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. El les dijo: “¿qué es lo que desean?” Le respondieron: ‘Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”

Meditación:
En muchas ocasiones Jesús instruye y forma a los Doce llamándolos aparte. Los hijos del Zebedeo hacen una petición especial al Señor, y a su ambición, Él contesta que habrán de identificarse con sus sufrimientos y que no está en Él concederles su deseo.

Me dice hoy el Evangelio que el Señor “toma a los Doce” haciéndoles el tercer anuncio de la Pasión, y esto me lleva a pensar en mi “familia”. Frecuentemente nos tomas Jesucristo para tener un “encuentro” contigo. En ese rato que pasamos en tu compañía, tu Palabra nos llega clara, precisa, y a cada uno le dices algo importante para que la exprese y la viva.

A tus apóstoles les adelantabas lo que te acontecería; a nosotros, nos pides recordarlo con amor, y con alegría. Así, cada ocho días nos instruyes y nos iluminas, pudiendo salir del Centro que nos acoge, comprometidos a darte a conocer, llevando a los demás tu Reino, Jesucristo.

Reflexión Apostólica:
Recordemos que los apóstoles del Reino hemos de ser jefes de almas, sirviendo a los hombres en y desde la Iglesia de Jesucristo.

Propósito:
Servir con sencillez a mi prójimo

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