Friday, June 01, 2007

Meditación: Este es el discípulo que ha escrito estas cosas, y su testimonio es verdadero

Evangelio:
Jn 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: “Sígueme”. Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: ‘Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?’ Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¿qué va a pasar con éste?” Jesús le respondió: “Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme”.

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: ‘Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?’

Ese es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.

Meditación:
El Señor desea que cada uno de nosotros sea también como Juan, un discípulo suyo, que viva en amistad personal con Él. Para lograr esto, no basta con asistir alguna vez a Misa o decir que somos cristianos, es necesario esforzarnos por vivir como Jesús. Esto sólo es posible si tenemos una amistad personal con Cristo, si le tratamos con familiaridad.

Esta debe ser la meta del cristiano, tener a Cristo como el mejor amigo. Y ya sabemos cómo se trata a los amigos: se les abre el corazón, se busca hacer algo por ellos, se pasa tiempo con ellos. Tenemos también el ejemplo de Cristo, Él es compañero, Él nos acompaña, nos protege, ayuda, anima, espera, comprende, perdona… ¿Por qué no decidirnos a confiar y creer en Él totalmente?

La amistad de Cristo requiere esfuerzo. En concreto, exige de nosotros ser más “silenciosos”, es decir, escuchar a Cristo en la oración, pues sólo en el silencio se puede escuchar al Amigo del alma.

Reflexión apostólica:
La oración es un don de la gracia, pero presupone siempre una respuesta decidida y una lucha constante por nuestra parte. No debemos olvidar cuán necesaria es la oración en nuestra vida.

Propósito:
Dedicar más tiempo a la oración, consciente de que se ora como se vive, y se vive como se ora.

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