Tuesday, January 02, 2007

Meditación: Le pusieron por nombre Jesús

Detengámonos a reflexionar en los pastores. ¿Qué tipo de hombres son? Eran personas humildes. Eran almas simples. Pero eran personas vigilantes.

Evangelio: Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño y cuantos los oían, quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado. Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.

Meditación:

En la liturgia de hoy nuestra mirada se fija en la maternidad de la Virgen María. El primer día del año está puesto bajo el signo de una mujer, María. El evangelista Lucas nos dice que "María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lc 2, 19), con esto nos la describe como la Virgen silenciosa, en constante escucha de la Palabra de Dios. Es interesante ver lo que nosotros vamos guardando en nuestro corazón. Tal vez ruido, algún rencor, algún enojo, sentimentalismos… en cambio, María conserva en su corazón las palabras que vienen de Dios. Aprendamos también nosotros de María a ser discípulos atentos y dóciles del Señor.

A su vez, el Evangelio de hoy nos llama a contemplar la escena de los pastores que iban en camino hacia Belén para adorar al Niño. Detengámonos a reflexionar en los pastores. ¿Qué tipo de hombres son? Eran personas humildes. Eran almas simples. Pero eran personas vigilantes, por la noche velaban cercanos a sus ovejas, esto también quiere decir que estuvieron disponibles para escuchar la Palabra de Dios. Su vida no estaba cerrada en sí misma; tenían un corazón abierto. Su vigilancia era disponibilidad para escuchar, para ponerse en camino. Esto es lo que a Dios le interesa. Él ama a todos porque todos son criaturas suyas. Pero algunas personas han cerrado su alma; su amor no encuentra en ellas lugar alguno por dónde entrar. Dios busca a personas que se abran a su gracia. Pidámosle que nunca encuentre cerrado nuestro corazón.

Con el ejemplo de María y de los pastores dispongámonos a comenzar el año, dispuestos a ser seguidores más fieles de Jesucristo.

Reflexión apostólica:

Hacer un plan de vida para este año, que abarque propósitos en nuestra vida personal y un trabajo más concreto por la Iglesia y nuestros hermanos.

Propósito:

Abrir hoy mi corazón para escuchar qué quiere Dios de mí este año y ponerlo por escrito para irlo cumpliendo mes con mes.

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