Tuesday, December 12, 2006

Meditación: Hemos visto cosas admirables

Las parálisis que nos invade son nuestros miedos, nuestras perezas, nuestras indiferencias y resistencias, nuestro rechazo del sacrificio y el trabajo por los demás.

Evangelio: Lc 5, 17-26
Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por dónde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: -"Hombre, tus pecados están perdonados". Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: -"¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?". Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: -"¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil, decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa". Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: -"Hoy hemos visto cosas admirables".

Meditación:

Muchos temas se entrelazan en este pasaje. El punto de partida es la caridad, la compasión que algunos hombres experimentan hacia un pobre paralítico, que no puede moverse. Ellos se hacen cargo y le llevan a Jesús, seguros de obtener su curación. Viene a la mente, en contraste, otro pasaje evangélico: la tristeza de un hombre enfermo, desde hace treinta y ocho años, a quien nadie había ayudado a meterse en la piscina de Betsaida para poder ser sanado (cf Jn 5, 1-9).

Este pasaje inicia, pues, con un acto de fe y de caridad, una caridad a toda prueba, capaz de superar todo obstáculo. Jesús queda admirado y obra el milagro. Pero, ¿cómo lo lleva a cabo? En su corazón, aquellos hombres esperaban ver al paralítico caminar. En cambio, escuchan hablar de perdón de sus pecados. Jesús, va mucho más allá de las esperanzas humanas. Pero su modo de hablar y de obrar no es claro para todos. Estamos en el momento central, en el que surgen dos posturas ante el misterio: aquellos que habían acompañado al paralítico están en silencio, un silencio de estupor y espera. En cambio, los escribas y fariseos murmuran, juzgan al Maestro. Con una segunda intervención, Jesús regala al paralítico también la salud física, como signo de la salud del espíritu, de la curación interior. Él ha venido a salvar a todo el hombre.

El texto evangélico nos invita a hacernos algunas preguntas: ¿Cuáles son mis parálisis? ¿Reconozco mi necesidad de ser curado? ¿Acepto la ayuda de los demás? Una vez curado, ¿cómo me comporto, qué uso hago de nuestras fuerzas físicas, de mis capacidades?

Las parálisis que nos invade son nuestros miedos, nuestras perezas, nuestras indiferencias y resistencias, nuestro rechazo del sacrificio y el trabajo por los demás. En una palabra, nos paraliza todo aquello que nos impide obrar según la voluntad de Dios y entregarnos cada día al servicio del bien, con fe y humildad. Nos paraliza todo aquello que nos impide andar al encuentro del Señor, ponernos cara a cara frente a él, en silencio... Sin embargo, es sólo este encuentro personal lo que necesitamos para encontrar la razón de nuestra vida y la fuerza para recorrer los caminos del amor.

Oración:

Señor Jesús, líbranos de los miedos, de los apegos egoístas que nos cierran en nuestro pequeño ego y nos impiden vivir en comunión con los demás. Concédenos descubrir el don que ellos son para nosotros, y el don que nosotros podemos ser para ellos.

Propósito:

Agradecido por los bienes recibidos, no perderé ninguna ocasión de ayudar y servir a mis hermanos en sus dificultades.

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